Queremos compartiros desde aquí nuestra visión. Una visión positiva, ajustada a la realidad
que estamos viviendo y con el deseo de que sepamos convertir las debilidades en fortalezas y
aprovechemos la oportunidad para reinventarnos enfocándonos en nuestra excelencia.

El COVID19 ha adelantado acontecimientos y nos ha mostrado una realidad que el capitalismo
liberal, la evolución tecnológica y la urgencia por el tener nos habría traído con el tiempo. Me
explico, la tecnología está cambiando el panorama laboral, incluso los médicos verán cambiar
su forma de trabajar y sus funciones. Habrá robots que después de un completo análisis del
paciente, sabrán darle un diagnóstico y un tratamiento adecuado a su dolencia. Los drones
cambiarán la realidad del transporte, los coches sin conductor abrirán nuevas perspectivas, los
cajeros automatizados en los supermercados eliminarán muchos puestos de trabajo,
reponedores, obreros, especialistas, y así en todos los trabajos o especialidades. El único factor
irremplazable será el factor humano: la creatividad ligada a una emoción; la afectividad
personal; las conversaciones donde la empatía esté presente, y todo aquello que nos permita
expresar emociones y mostrar nuestra verdadera esencia.

Cada ser humano tiene un nivel de consciencia y es la consciencia la que nos une al Universo,
al creador. El miedo, la falta de afecto y la negatividad son los peores enemigos de nuestra
evolución y del logro de la realización o felicidad.

No hemos de temer al futuro. Todo sucede por una razón y toda razón contempla al Ser
humano y su evolución como epicentro de cualquier cambio o transformación. La confianza
nos permitirá conectar con la creatividad, con la apertura mental, con el amor…y eso nos hará
ser proactivos, imaginativos, adaptables y flexibles.

Nos han enseñado a buscar la felicidad en la consecución de situaciones ideales, y eso solo
genera dolor y sufrimiento. La verdadera felicidad es la sensación de plenitud que sentimos
cuando somos capaces de afrontar los retos de la vida ayudando a los demás y siendo
consecuentes con nuestros valores. La felicidad es aprender a vivir en un mundo dual como el
nuestro, saber disfrutar del frío y del calor, del día y de la noche, del sol y de la lluvia.

La felicidad es el resultado de una decisión, como lo son la prosperidad y la abundancia. Desde
CatalunyaetsTu, desde BARCELONAetsTU o desde la realidad que queramos compartir, nuestra
función es inspirar a todas las personas para que hagan realidad sus sueños y sus propósitos.
Hablan de que se han perdido tres trillones de dólares en esta crisis, que millones de personas
cerrarán sus negocios, perderán su trabajo o sufrirán pérdidas que les causarán dolor.

La reflexión es que la crisis actual es totalmente distinta a las que ha padecido la Humanidad
con anterioridad. Esta crisis ha acontecido en la era de la información, en la era donde las
comunicaciones nos permiten vivir al segundo lo que sucede a miles de quilómetros de
distancia, donde los acontecimientos se conocen, donde los detalles se comparten…tenemos
internet, tenemos luz, tenemos recursos y medios que eran inimaginables en el pasado. El
virus se controlará, las enfermedades se superarán, pero nuestra actitud no tiene vacunas,
depende de nuestra voluntad y esta se trabaja invirtiendo en nosotr@s mism@s.

Tod@s tenemos una función y un destino en esta vida. Fijémonos en lo que más necesita la
humanidad: afecto, tiempo de calidad, confianza, seguridad…

Entramos en una Era donde la comunicación, el compartir y las relaciones humanas van a
ganar protagonismo. La vida hará lo necesario para que dispongamos de tiempo para poder
adaptarnos a este nuevo paradigma de vida.

Panoramas como los que hemos estado viviendo:
Atascos diarios de horas y horas, aglomeraciones de personas en el metro y en los autobuses,
familias desmembradas, hijos cuidados por nanis, ventas millonarias de antidepresivos, de
tratamientos anti estrés, consultas colapsadas por ansiedad, angustia y problemas personales,
obesidad, diabetes, infartos, suicidios y un largo etcétera donde incluiríamos “el cáncer”, no
son motivos baladíes para pasarlos por alto.

Millones de toneladas de comida tiradas diariamente mientras hay millones de personas
muriendo por desnutrición y viviendo en la indigencia.

Polución, contaminación, sobre explotación, consumo ilógico, compulsivo y frenético. Cultivo
de lo aparente, adoración por físicos perfectos y desprecio por la vejez.

En definitiva, era un modelo lamentable, esclavista, deprimente, injusto, cruel y
tremendamente egoísta.

Muchos nos estábamos apalancando en una falsa comodidad, construyendo una sociedad que
considerábamos ejemplar: creíamos controlar las variables de nuestra realidad…y nos han
demostrado que la vida es cambio, un cambio constante que pide flexibilidad, confianza e
implicación. Un cambio que nos permitirá conectar con la líder o el líder que llevamos dentro:
basado en la conexión con los demás, con la inspiración, con la abundancia (tener lo que
necesitemos para actuar nuestro propósito)

Creamos el dinero para facilitarnos la vida y nos hemos vuelto esclavos de un instrumento sin
alma ni valores. Venimos de eras donde la ilusión, el espejismo y el Maya nos han hipnotizado,
nos han poseído y han dominado nuestra voluntad.

La República de Platón ya describe esta ignorancia que nos sume en la oscuridad.
Estamos en una era de cambio, de transformación y de empoderamiento del Ser. El mundo
está cambiando y no hemos de verlo desde el miedo, sino desde el entusiasmo.
Cuando todo pase, seguirán los Bancos, las Aseguradoras, las Constructoras, las redes
empresariales, pero nuestras prioridades habrán cambiado y desde ese cambio podemos
lograr que los valores ganen protagonismo: nosotros hemos de cambiar, cambiando nuestras
prioridades, evitando vivir por encima de nuestras posibilidades, evitando endeudarnos por
falsas ilusiones, evitando consumir productos o servicios que no nos aporten valor.
El deseo de hacernos millonarios sin trabajar, la especulación, la usura, la avaricia, el
egoísmo…no lo solucionaremos culpando o criticando, lo solucionaremos invirtiendo en
nuestro crecimiento personal.

O invertimos en nuestro crecimiento o el Universo nos hará cambiar.

Comisión Ética